Un evento comienza cuando sale de la cabeza de alguien. Cuando surge la idea. Pero si las ideas no se desarrollan se quedan en eso, en ideas. Por eso hay que trabajarla teniendo en cuenta objetivos, necesidades, capacidades, dificultades, riesgos y posibilidades. Qué se quiere hacer, cómo, dónde, cuándo, con qué personal y con qué presupuesto.

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